lunes, 13 de julio de 2015

16. TRANSPORTE URBANO GUATEMALTECO.




TRANSPORTE URBANO.

El transportar personas es una tarea difícil, aunque a veces también es difícil ser transportado.




Yo por cuestiones personales siempre he estado muy relacionado con el transporte público, puedo decir que mi familia ha vivido de eso desde hace muchos años. Antes de emprender esta aventura de viajar yo trabajé por más de cuatro años en el sector transportista en mi ciudad de Aguascalientes en México, conozco del tema, sé que es un buen negocio pero muy demandante por la gran cantidad de problemas que lo rodean.
Yo conozco las cosas buenas y también las deficiencias del transporte en mi ciudad, sé que mucha gente ocupa  este medio para moverse día a día, yo he tomado muchas veces camiones en México pero la verdad la experiencia en Guatemala representa una experiencia totalmente distinta y mucho más salvaje, para explicar esto voy a mencionar algunas anécdotas.
Al cruzar la frontera, tuvimos que esperar casi una hora más para que llegara el Bus, y cuando llegó parecía ser un viaje al pasado, un camión bastante destartalado, que al tomar el camino de terracería pensamos que nunca iba a llegar a nuestro destino, no tenía amortiguadores pues esos rodaban entre nuestros pies adentro del bus. Allí el bus de pronto comenzó a subir gente en los pueblos, y se llenaba, pero lo interesante es que adentro la gente nos compartía sus pláticas lo cual hizo que esas más de seis horas allí metidos terminaran por ser una experiencia más grata que ingrata.
Para ir a muchos sitios turísticos como Tikal o el lago de Atitlán, tomamos tours los cuales era simples colectivos (combis), los cuales se llenan hasta el extremo y aparte suelen ir por carreteras no muy buenas lo cual hace el camino largo, e incluso en algún punto nos tocó que estaban arreglando el camino, así que pudimos salir a estirar las piernas y comprar algo, pues estuvimos  parados por más de veinte minutos. Cuando fuimos a la frontera con Honduras, tuvimos un viaje de más seis horas en un bus grande que paraba cada pueblo a recoger gente a tal grado que en un punto iba gente de pie, aunque si noté que la gente le cedía su asiento a mujeres y señoras con niños.  Posteriormente nos quedamos atorados en un pueblo que se llama Chiquimula y nos urgía salir rumbo a la frontera, así que abordamos un colectivo, pero al ver porque no salía nos dijeron que era hasta que se llenara, en la combi había filas de asientos para tres personas, pero allí terminaban metiendo cinco personas, en nuestra fila íbamos ya tres personas robustas y no nos fuimos hasta que pudieron hacer que entraran dos flaquitos en esos lugares. En otro colectivo nos tocó ir parados cerca de la puerta, la cual iba abierta pues no alcanzaba ni a cerrar por tanta gente.
También tuvimos la oportunidad de viajar en los Tuc Tuc que son taxis motorizados generalmente de color rojo o gris (aunque encontramos uno verde, amarillo y rojo),  los cuales te llevan a distancias cortas dentro de las ciudades y los cuales te mueven en mucho pueblos donde incluso casi no hay autos.
En los últimos días nos tocó subirnos a un bus público  frente al mercado de Antigua que nos llevaría hasta Eskala Roosevelt en Guatemala City, ese día llevábamos nuestras maletas con nosotros, y el señor nos dijo que las lleváramos abajo, pues como que le dio flojera subirlas arriba del bus, pero aunque era un trayecto de una hora, llegó un punto en que los asientos para dos personas se convirtieron en asientos para tres personas a tal grado que en el pasillo se recargaban dos personas y con eso quedaban con media nalga flotando en el aire, pero se hacían palanca para no caerse. Cuando llegamos a nuestro destino tuvimos que salir con nuestras maletas, yo con la mía bastante pesada cargándola con ambas manos mientras intentaba pasar por encima de la gente para poder bajarme.
En Guatemala el sistema de transporte urbano se podría decir que es mucho más pollero que el de México pues  cuenta con unidades bastante viejas y con vías no muy modernas que complican el servicio, pero que de igual manera mueven miles y miles de gentes diariamente, pero la manera en que se llenan esos buses es impresionante algo que yo nunca había visto, bueno solamente en el metro de la ciudad de México pero ese es otro concepto.
El transporte público en Guatemala, buses, tuc tucs  y colectivos, representan una aventura y son una experiencia única y que a veces no es muy grata, pero el pensar que así vive la gente, que lo tiene que hacer todos los días, y que no se quejan, simplemente nos da a entender que uno se puede adaptar a  todo y que muchas veces uno da por hecho ciertas cosas sin darse cuenta de que uno cuenta con ciertos lujos dentro de la misma sociedad. Grupo Herrera le puede enseñar mucho a Guatemala y viceversa, espero algún día se puedan establecer relaciones más formales.

 
Escrito por David Herrera
10 de julio 2015.

GUATE AMALA, Y SU GENTE.



GUATE AMALA, Y SU GENTE.

No se puede negar una hermandad cuando se lleva la misma sangre.




La Republica de Guatemala es el país vecino a México, aunque muchas veces a eso no se le dé mucha importancia, por cuestiones políticas o factores de quienes toman nuestras decisiones las relaciones entre ambos países no son tan estrechas como debieran ser. Guatemala que en náhuatl significa “Lugar de muchos árboles” y al cual también se conoce como “el país de la eterna primavera”, fue nuestra primera parada en el viaje después de México.
Nuestros planes sobre nuestra estancia en este país eran totalmente distintos a lo que ocurrió, pero desde que cruzamos la frontera en ese bus que se iba deshaciendo sobre esa interminable terracería hasta el día que nuestros amigos guatemaltecos nos mandaron en un taxi pagado hasta el hotel donde tomaríamos nuestro siguiente bus hasta San Salvador, todo fue una experiencia muy pura e increíble.
Esta nación es un pedacito de tierra privilegiado, pues en un terreno no muy extenso tiene una naturaleza y una historia importantísima; cuna de una civilización como la de los maya, además de ser  un lugar donde se perciben muchos aspectos la conquista española, y finalmente con una riqueza natural casi mágica como  son el Lago Atitlán, sus volcanes, aldeas, pueblos y ciudades, un lugar demasiado recomendable para vacacionar pues tiene tanto por explorar y aprender.
La verdad en México no tenemos mucha idea de lo que nos estamos perdiendo al no venir a este lugar, pero la verdad para ser el país más fácil de visitar como mexicanos no entiendo por qué casi nadie se decide hacerlo. La verdad incluso hay una cierta mala fama sobre nuestros vecinos del sur, pero no entiendo porque, la verdad no se pueden hacer juicios sin saber, y yo que ya lo visité por segunda ocasión lo recomiendo ampliamente,  no solamente por sus paisajes y su cultura, sino también por su gente,  algo de lo que más hablábamos Luis y yo era de la amabilidad y el buen corazón de la gente.
Pero me gustaría platicarles una cuestión no para generar conflicto ni polémica, simplemente para que se sepa lo que pensamos mutuamente como países el uno del otro. En nuestro camino nos tocó conocer muchos chapines (guatemaltecos)  y más de uno me dijo que ellos tenían una imagen de que el mexicano no era buena gente, pero que después de habernos conocido se daban cuentas de que no se puede generalizar; la verdad el problema es que así como nosotros generalizamos, ellos también lo hacen, claro que somos países con muchos problemas, muchos de los cuales compartimos, pero también tenemos muchas virtudes en común, como la calidez y el buen corazón,  esos son los factores que deberían resaltar y los que nos deberían de unir más.
En este país tuvimos algunas muestras de buenos valores como el ayudar al prójimo, el de respetar a los demás, muestras de honradez,  e incluso un factor que nos llamó la atención es que acá todavía se confía en la gente, cosa que en México al menos en el presente ya no es tan común; en México muchas veces se dice que ya no puedes confiar en nadie, pues acá lo hacen y muchas veces con los ojos cerrados, en los negocios van a conseguir suelto (cambio) y te dejan en la tienda a ti solo, en los hostales dejan el dinero en la mesa común en lugares incluso te fían cosas o te dejan pagar más tarde, eso en México ya no se ve o al menos en el México que yo conozco.
En este país nos encontramos con gente muy preparada e inteligente desde jóvenes de 19 años hasta señores que se dedican a conocer ruinas, pasando por músicos y artesanos de instrumentos musicales; algo que nos sorprendió mucho fue la belleza de las mujeres, y no solo por su atractivo físico sino también por su inteligencia, mujeres jóvenes que tienen carrera y que no solo eso, sino que tienen una actitud hacia la vida muy digna de conocer.
Los últimos días tuvimos una muestra de fraternidad total pues para salir a San Salvador tuvimos que hacer escala en Guatemala City, la capital, donde no  existe la reputación de ser un lugar peligros, pero nosotros fuimos muy afortunados, pues algunos días antes en el Lago de Atitlán conocimos a los hermanos Santizo, Alejandra y Alejandro, y ellos nos recibieron en su departamento y no solo eso, sino que nos consintieron y nos hicieron pasar un excelente día en la capital para luego al siguiente día llevarnos a tomar el bus y al saber que el de esa línea estaba atorado en una carretera bloqueada, todavía hicieron todo para que un taxi nos llevara al hotel donde terminamos tomando el bus.
A final de cuantas con orgullo puedo decir que ahora al salir de Guatemala llevo una pequeña parte de este país en mí, pues la gente me trato como parte de ellos, por eso me gusta considerarlos mis hermanos; de igual manera espero algún día con orgullo considerar como tal a todos los  Latinoamericanos.

* Mención especial de algunas personas guatemaltecas que hicieron de nuestra ruta una experiencia inolvidable: Elman y Don Pablo conocedores de la cultura maya; Luis agente del INGUAT quien nos dio un tour en las afueras de Antigua; las tres guatemaltecas del día de la embajada española, Moni, Majo y Nathaly;  David el músico y artesano de flautas de madera en San Pedro en el Lago Atitlán; Alejandra y Alejandro amigos del Lago y que luego fueron nuestra salvación en la capital; Manolo quien nos dio pepián de casa de su hermana; Doña Lety, Don Juan, la señora Olga de los hostales; Charles Chapín y Vicente con su bendición imperial; Alejandro y Fermín amigos de la plaza de Antigua, entre otros que se me pueden olvidar en estos momentos.

Escrito por David Herrera
                                                                                              10 de Julio  de 2015.