ANTIGUA Y SUS VOLCANES.
La lava se deslizaba lentamente
marcando el contorno del volcán.
Antigua Guatemala una ciudad llena de historia, donde la evangelización
española es palpable, cada esquina hay una iglesia, una capilla, un convento o
un monasterio, aunque muchos de ellos están en ruinas debido a que varios
temblores hicieron que estas tierras quedaran abandonadas en algunos lapsos.
Pueblo de fantasmas o pueblo mágico donde conviven gentes de todos los estilos,
desde indígenas guatemaltecos, mestizos de este país, un par de mexicanos
perdidos, muchos americanos, europeos, sudamericanos, israelíes, entre muchos
otros; donde aparte de ser un pueblo pintoresco y colonial, también hay un
encanto especial debido a los volcanes que lo rodean.
En nuestros planes no estaba tocar Antigua, pero este pueblo nos ha
tratado muy bien. Tiene alguna semejanza con San Cristóbal de las Casas en
Chiapas, pero con características propias, de entrada la Antigua es una ciudad muy bien trazada en forma de
ajedrez casi sobre un territorio plano, pero esto no garantiza que no te
pierdas, pues pareciera que de pronto alguien mueve las calles para confundir a
los turistas. Es interesante como hay
gente en las calles que comienza a saludarnos y reconocernos como los
mexicanos, aunque también hay lo que nosotros llamamos los fantasmas, la gente
que se nos aparece una vez y nunca más los volvemos a ver. Luis y yo hemos platicado sobre qué tanto es
este un pueblo de fantasmas, en San Cristóbal también tocamos el tema, pero acá
en Antigua hemos sentido eso con un poco más de fuerza. Una noche fuimos a un concierto de la Alianza
Francesa en las ruinas del convento de las Capuchinas, y cuando ibas al baño
tenías que pasar por un pasillo del convento donde había una fuente
central, cuando yo pasé por ahí sentí
que alguien me estaba observando desde la obscuridad de los pasillos, yo la
verdad no soy muy creyente de ese tipo de cosas, pero no me gusta incomodar a
nadie, así que mejor pase rápidamente y salí del convento. También es común que
en las noches se vea gente a lo lejos atravesando las calles poco iluminadas y
no sepas si son personas reales, pero bueno eso es solo un aspecto muy mágico
que hemos sentido en este lugar.
Pero en general nuestra estancia en Antigua ha sido de lo más
placentero, la gente nos ha tratado demasiado bien e incluso como ya lo
mencioné ya hay quien nos reconoce en las calles. Desde el primer día todo fue
muy interesante, esa tarde todo nos salía bien, fue la noche que terminamos en
la embajada española, pero antes de eso subimos al cerro de las Cruces desde
donde se alcanza a ver la vista del pueblo con todas sus iglesias y sus calles en bloques cuadrados; y al fondo el impresionante volcán de Agua,
pero ese día cuando ya nos íbamos nuestro amigo Agustín mencionó que el volcán
que se veía en un lado del mirador pareciera estar echando fumarolas, y después
de analizarlo un poco y preguntar nos
dijeron que ese era el Volcán de Fuego y que estaba activo.
Pero fue hasta unos días después que íbamos caminando en la noche,
cuando de pronto salió un señor algo tomado de un bar, y de inmediato apuntó al
volcán, lo que Luis y yo vimos nos sorprendió mucho, era una luz roja intensa a
lo lejos, era el volcán de fuego haciendo de las suyas, la lava se deslizaba
lentamente marcando el contorno del volcán, el color de la lava se veía
impresionante, tan vivo y tan resplandeciente por la noche. Nuestro asombro fue tal que fuimos a
sentarnos a un punto desde donde se alcanzaba a ver bien el volcán y nos
quedamos allí por más de una hora, la verdad ninguno de los dos teníamos ganas
de regresar al hostal, pero ya estaba cayendo la noche y tuvimos que hacerlo.
Algo muy interesante fue que gracias al destino y a nuestro amigo Luis
del Instituto Guatemalteco de Turismo, hicimos un tour por algunas de las
aldeas alrededor de Antigua, por ejemplo Ciudad Vieja donde se fundó la segunda
catedral de los españoles y la que estaba pensada sería la capital de estas
tierras hasta que un deslave de uno de los volcanes hizo que mejor se
considerara el territorio que hoy es Antigua. Otro punto muy interesante fue
San Cristóbal el Alto, porque también hay bajo,
pero en el Alto hubo algunas cosas que me gustaron, de entrada un
restaurante orgánico donde ellos producen todos sus ingredientes en sus propias
huertas que también puedes visitar, luego algo muy notorio fue la amabilidad de
la gente, era algo impresionante su calidez; y finalmente algo que me sacudió
por ser algo nuevo para mí, fue el hecho de poder escuchar los ruidos del
volcán, parecían truenos de lluvia, pero era el interior del de Fuego lo que se
escuchaba. Para concluir con el relato de las aldeas, en San Pedro de las
Huertas tuvimos la oportunidad de
encontrarnos con una feria típica afuera de una iglesia preciosa en color amarillo
con detalles en blanco, también pudimos
probar el pepián hecho en casa pues Manolo, un joven que estaba tomando fotos,
le pidió a su hermana que nos regalara un par de platos para que pudiéramos
degustar una exquisita comida guatemalteca.
Antigua Guatemala, una ciudad con un encanto especial, un pueblo que nos
hizo sentir como en casa y donde la gente nos sorprendió con su amabilidad. Un
lugar que nos dejó maravillados en especial por sus volcanes, así como por las aldeas, donde pudimos conocer más a
fondo sus tradiciones y costumbres, un lugar al cual definitivamente nos
gustaría regresar.
Escrito por David Herrera
6
de Julio de 2015.
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