miércoles, 1 de julio de 2015

13. ALGUNOS DIAS SIMPLEMENTE TODO TE SALE BIEN.



ALGUNOS DIAS SIMPLEMENTE TODO TE SALE BIEN.


¿Qué será ese edificio rojo?


Por la tarde del jueves 25 de junio nuestro amigo argentino Agustín pasó a nuestro hostal para comenzar una simple caminata hacia el cerro de las cruces, lo que nosotros llamábamos el mirador; para subir hasta la cruz que se veía desde abajo había que tomar un camino en medio del bosque que constaba de una gran cantidad de escalones. Luis y yo batallamos para subir todo de un jalón pero la buena condición de nuestro amigo Agustín nos hizo seguir su ritmo y no parar hasta estar arriba. Allá arriba nos pusimos en sintonía con la naturaleza y la vista era hermosa, abajo se divisaba el pueblo de Antigua en Guatemala, con todas sus iglesias, algunas incluso en ruinas después del terremoto que ocasiono que por un tiempo esta ciudad quedara abandonada, por allí del siglo dieciocho. Pero la vista tenía más cosas maravillosas al frente se veía claramente un enorme volcán, al cual no se le alcanzaba a ver la punta, pues había muchas nubes las cuales pasaban lentamente como forcejeando con el volcán de Agua. A un costado se alcanzaba a ver el pico de otro volcán, de pronto Agustín dijo que una nube que allí se postraba pareciera salir de adentro del volcán, nosotros corroboramos eso, pero pensamos que solamente era un efecto visual de una nube que por allí pasaba pero cuando ya nos íbamos vimos una enorme fumarola saliendo otra vez y se alcanzaba a notar el color rojo del fuego, posteriormente nos enteramos de que ese volcán está activo y se le conoce como el volcán de Fuego.  Pero lo curiosos de esa noche comenzó estando allá arriba pues se alcanzaban a ver varios puntos importantes del pueblo, fue primero Agustín y luego Luis quienes preguntaron, ¿qué será ese edificio rojo? era como una fortificación del tamaño de una cuadra entera pintada toda de color rojo, no le dimos mucha importancia.  Después de un rato llego un policía y nos dijo que si podíamos irnos porque ya se iba a quedar solo y sería peligroso que alguien se quedara. 
Así que bajamos y cuando íbamos caminando con la idea de ir al mercado a comprar algo para cenar de pronto vimos el edificio rojo, y decía ser algo así como oficinas de la embajada española en Antigua, estábamos a punto de pasar de largo cuando se atravesaron unas muchachas, nos volteamos a ver los tres y en común acuerdo decidimos ir a conocer más a detalle lo que era ese edificio por dentro. Al llegar tenías que pasar una zona de revisión semejante a la de los aeropuertos, y al pasar a Luis le preguntaron que si venía a la inauguración, él respondió al estilo de “Sammy”: la inauguración, si si, a eso venimos; luego seguí yo  y me dijo que si veníamos a la exposición, yo dije que sí y de pronto ya estábamos los tres adentro. Allí había una exposición bastante interesante sobre violaciones a mujeres jóvenes en Guatemala, un problema bastante fuerte que por lo que vemos se da en todo Latinoamérica, había fotos e historias desgarradoras y una escultura hecha con 5,100 tortillas la cual representaba el número de niñas entre 10 y 14 años que fueron embarazadas en el 2014. Después había otra sala con una exposición llamada “dibujos lunáticos” bastante interesante. En algún punto del recorrido llegamos a bromear que tal vez esa noche terminaríamos cenando de a gratis en la embajada española, pero al salir de recorrer las salas nos recibieron con copas de vino y unos sándwiches de atún, y de pronto al acercarnos a la barra vimos que también había cervezas, refrescos y de pronto comenzaron a salir meseros con empanadas y más bocadillos. A final de cuentas cenamos y bebimos de a gratis  mientras convivíamos con la alta sociedad guatemalteca y con algunos extranjeros que también se la daban de ser de alta alcurnia. Nosotros con una desfachatez total comíamos y bebíamos cuanto pasaba frente a nuestros ojos, incluso ofrecíamos a los demás invitados que se sirvieran una copita o que tomaran una empanadita; nuestra ropa no era nada adecuada para la ocasión, pero nuestro comportamiento elegante nos permitió quedarnos allí hasta el final. Pero cuando todo parecía ser demasiado bueno vimos a tres muchachas sentadas en una banquita, y no sé cómo empezamos pero  de pronto ya estábamos platicando con ellas. Al final de cuentas el evento se había acabado pero las antigüeñas (no antigüedades como les dijo Agustín), Monica, Ma Jo y Nathaly,  ya nos habían invitado a seguir la fiesta con ellas en algún bar cercano a la zona, así que de una tarde que parecía que iba a terminar en ir al mercado y cenar algo en el hostal para dormir temprano acabó en una terraza tomando unas cervezas guatemaltecas mientras veíamos la luna.
Dos días antes todo nos había salido mal pues tuvimos una mala experiencia para cruzar a Honduras, pero dos días después nuestra suerte había cambiado por completo, todo nos había salido bien. Agustín al final nos dijo que no cambiáramos nuestra actitud pues esa nos iba a ayudar mucho en el viaje, pero creo que a final de cuentas ese día fuimos los tres los que con nuestra buena actitud hicimos que el destino nos sonriera de esa manera.

Escrito por David Herrera
                                                                                              30 de Junio de 2015.





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