ALGUNOS DIAS SIMPLEMENTE TODO TE
SALE BIEN.
¿Qué será ese edificio rojo?
Por la tarde del jueves 25 de junio nuestro amigo argentino Agustín pasó
a nuestro hostal para comenzar una simple caminata hacia el cerro de las
cruces, lo que nosotros llamábamos el mirador; para subir hasta la cruz que se
veía desde abajo había que tomar un camino en medio del bosque que constaba de
una gran cantidad de escalones. Luis y yo batallamos para subir todo de un
jalón pero la buena condición de nuestro amigo Agustín nos hizo seguir su ritmo
y no parar hasta estar arriba. Allá arriba nos pusimos en sintonía con la
naturaleza y la vista era hermosa, abajo se divisaba el pueblo de Antigua en
Guatemala, con todas sus iglesias, algunas incluso en ruinas después del
terremoto que ocasiono que por un tiempo esta ciudad quedara abandonada, por
allí del siglo dieciocho. Pero la vista tenía más cosas maravillosas al frente
se veía claramente un enorme volcán, al cual no se le alcanzaba a ver la punta,
pues había muchas nubes las cuales pasaban lentamente como forcejeando con el
volcán de Agua. A un costado se alcanzaba a ver el pico de otro volcán, de
pronto Agustín dijo que una nube que allí se postraba pareciera salir de
adentro del volcán, nosotros corroboramos eso, pero pensamos que solamente era
un efecto visual de una nube que por allí pasaba pero cuando ya nos íbamos
vimos una enorme fumarola saliendo otra vez y se alcanzaba a notar el color
rojo del fuego, posteriormente nos enteramos de que ese volcán está activo y se
le conoce como el volcán de Fuego. Pero
lo curiosos de esa noche comenzó estando allá arriba pues se alcanzaban a ver
varios puntos importantes del pueblo, fue primero Agustín y luego Luis quienes preguntaron,
¿qué será ese edificio rojo? era como una fortificación del tamaño de una
cuadra entera pintada toda de color rojo, no le dimos mucha importancia. Después de un rato llego un policía y nos
dijo que si podíamos irnos porque ya se iba a quedar solo y sería peligroso que
alguien se quedara.
Así que bajamos y cuando íbamos caminando con la idea de ir al mercado a
comprar algo para cenar de pronto vimos el edificio rojo, y decía ser algo así
como oficinas de la embajada española en Antigua, estábamos a punto de pasar de
largo cuando se atravesaron unas muchachas, nos volteamos a ver los tres y en
común acuerdo decidimos ir a conocer más a detalle lo que era ese edificio por
dentro. Al llegar tenías que pasar una zona de revisión semejante a la de los
aeropuertos, y al pasar a Luis le preguntaron que si venía a la inauguración, él
respondió al estilo de “Sammy”: la inauguración, si si, a eso venimos; luego
seguí yo y me dijo que si veníamos a la
exposición, yo dije que sí y de pronto ya estábamos los tres adentro. Allí
había una exposición bastante interesante sobre violaciones a mujeres jóvenes
en Guatemala, un problema bastante fuerte que por lo que vemos se da en todo
Latinoamérica, había fotos e historias desgarradoras y una escultura hecha con
5,100 tortillas la cual representaba el número de niñas entre 10 y 14 años que
fueron embarazadas en el 2014. Después había otra sala con una exposición
llamada “dibujos lunáticos” bastante interesante. En algún punto del recorrido
llegamos a bromear que tal vez esa noche terminaríamos cenando de a gratis en
la embajada española, pero al salir de recorrer las salas nos recibieron con
copas de vino y unos sándwiches de atún, y de pronto al acercarnos a la barra
vimos que también había cervezas, refrescos y de pronto comenzaron a salir
meseros con empanadas y más bocadillos. A final de cuentas cenamos y bebimos de
a gratis mientras convivíamos con la
alta sociedad guatemalteca y con algunos extranjeros que también se la daban de
ser de alta alcurnia. Nosotros con una desfachatez total comíamos y bebíamos
cuanto pasaba frente a nuestros ojos, incluso ofrecíamos a los demás invitados
que se sirvieran una copita o que tomaran una empanadita; nuestra ropa no era
nada adecuada para la ocasión, pero nuestro comportamiento elegante nos
permitió quedarnos allí hasta el final. Pero cuando todo parecía ser demasiado
bueno vimos a tres muchachas sentadas en una banquita, y no sé cómo empezamos
pero de pronto ya estábamos platicando
con ellas. Al final de cuentas el evento se había acabado pero las antigüeñas (no
antigüedades como les dijo Agustín), Monica, Ma Jo y Nathaly, ya nos habían invitado a seguir la fiesta con
ellas en algún bar cercano a la zona, así que de una tarde que parecía que iba
a terminar en ir al mercado y cenar algo en el hostal para dormir temprano
acabó en una terraza tomando unas cervezas guatemaltecas mientras veíamos la
luna.
Dos días antes todo nos había salido mal pues tuvimos una mala experiencia
para cruzar a Honduras, pero dos días después nuestra suerte había cambiado por
completo, todo nos había salido bien. Agustín al final nos dijo que no
cambiáramos nuestra actitud pues esa nos iba a ayudar mucho en el viaje, pero
creo que a final de cuentas ese día fuimos los tres los que con nuestra buena
actitud hicimos que el destino nos sonriera de esa manera.
Escrito por David Herrera
30
de Junio de 2015.

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