martes, 30 de junio de 2015

11. PERDIDOS EN AGUA CALIENTE.






PERDIDOS EN AGUA CALIENTE.

Cuando se está frente algo desconocido todo puede pasar.

(*Extracto tomado del diario)

Lunes 22 de Junio
…. Finalmente regresamos a Flores, comimos un poco y luego pasamos la tarde, en la tarde noche David nuestro amigo Colombiano comenzó a plantear la idea de irnos a Copán en Honduras. En la noche fuimos a ver como estaba la cosa a una oficina de tours y terminamos convenciéndonos todos, así que había que subir al cuarto para hacer maletas, y dormir.

Martes 23 de Junio,
Fue un día de locos,  para empezar a las cuatro y media de la mañana en las orillas del lago Petén Itza comenzó a sonar pólvora en la calle, nosotros dormíamos plácidamente cuando de pronto nos levantó el estruendo  que vino seguido de un tono que decía: “…estas son las mañanitas que cantaba el rey David, hoy por ser día de tu santo te las cantamos aquí…… ….” nuestro taxi pasaría a recogernos a las seis, entonces tratar de reconciliar los últimos minutos de sueño fue una tarea no muy grata.  Como veinte minutos antes de las seis me levante con la idea de estar a media tarde en la ciudad de Copán, después de haber cruzado al país hondureño.  A las seis en punto llegó el taxi que nos llevaría a la estación de buses, cuando salíamos de la isla de Flores el sol apenas venía despertándose, junto con nosotros.  Llegamos a la terminal y esperamos unos veinte minutos para posteriormente subirnos a un bus que iba hasta el Salvador pero que nos iba a bajar en un lugar llamado Chikimula. Nos subimos al autobús Luis, mi tocayo David y yo, cada quien tomo un asiento para poder estirar los pies, aunque no contábamos con que no tardaríamos mucho tiempo en tener que ceder el otro asiento a alguien más. El bus se detuvo muchas veces y por periodos de tiempo prolongados, lo cual hacia muy tedioso el camino. En algún punto se detuvo al baño y nos dieron veinte minutos para comer algo, fue allí donde le preguntamos al joven que cobraba sobre que teníamos que hacer al llegar a la terminal de Chikimula, y fue allí donde comenzó la confusión, pues él nos dijo que no llegábamos hasta el pueblo pues sobre la carretera tomaba una desviación hacia el Salvador, y que por ello él nos indicaría donde bajarnos  para tomar el colectivo que nos llevaría hasta la terminal de donde debíamos de tomar un transporte hasta la frontera. Seguimos nuestro camino pasamos por Río Dulce un lugar muy bonito lleno de gente, y luego algunos paisajes muy bonitos, pero la gente seguía subiendo y bajando  manteniendo llenos los lugares dentro del camión. Después de unas horas comenzó la aventura, el chofer se detuvo en una gasolinera y el joven nos hizo la indicación que nos bajáramos.  Nos volteamos a ver los tres y salimos a tomar nuestras maletas, apenas le estábamos preguntando al joven cómo le teníamos que hacer en cuanto paso un colectivo y nos dijo que si íbamos a la frontera con Honduras, y el maletero nos hizo la seña de que nos subiéramos, así que tomamos el colectivo el cual nos cobró unos veinticinco quetzales. Ya eran más de las tres de la tarde y el hambre comenzaba a afectar nuestros nervios. El colectivo iba lleno y  de pronto se detuvo unos instantes en una calle, allí vendían pupusas, las cuales eran como unas gorditas de queso o de frijol negro, el David se compró una a dos quetzales y Luis y yo alcanzamos a reaccionar para pedir una también pues solo habíamos comido barras de granola y agua. El colectivo siguió su camino por más de una hora y luego se detuvo en medio de una avenida y el chavillo que iba cobrando nos dijo indico que nos bajáramos. En cuanto nos bajamos nos abordaron los locales ofreciéndonos taxi, yo intenté preguntarle a un señor sobre cómo llegar a Copán, cuando de pronto ya Luis y David iban a subirse a un taxi, así que lo aborde.  El taxi nos preguntó que si íbamos a la frontera de Agua Caliente y dijo que nos cobraría cuarenta quetzales por persona; en el taxi iba un joven hondureño el cual mencionó que de la frontera todavía eran cinco horas más a Copán, pero pues nosotros supusimos que estaba equivocado. Por fin llegamos a la frontera, nos indicaron que pasáramos migración y fue allí donde nos dimos cuenta de lo que había pasado. Los oficiales de migración le sellaron su pasaporte a Luis y en eso preguntaron sobre nuestro destino, cuando les dijimos que íbamos hasta Copán, se sorprendieron y nos dijeron que por que habíamos llegado a esa frontera. Estábamos perdidos en Agua Caliente, desde esa frontera si faltaban otras cinco horas para Copán y ya eran casi las cinco de la tarde, así que nos dijeron que lo que debíamos hacer era regresar en colectivos y comenzar a recorrer un nuevo trayecto, estábamos tan enojados, desconcentrados y hambrientos, que le pedimos a la señorita que nos anotara en un papel todo lo que nos estaba diciendo, dicho papelito se perdió varias veces en el resto del trayecto. Así que íbamos de regreso a la avenida de Chikimula, el taxi nos cobró otros cuarenta quetzales y luego nos indicó que colectivo tomar, la noche ya se venía encima así que teníamos que llegar a Copán antes, pero la combi no iba a salir hasta que estuviera lleno, y cuando digo lleno significa que no cupiera un alfiler más, pues en una hilera de tres asientos, hacían que se sentaran cinco y  no salíamos hasta que no hubiera un lugar disponible. Dicho transporte cobró otros veinticinco quetzales por persona y nos llevó por más de una hora hasta dejarnos de nuevo en medio de la carretera, lo bueno fue que allí dentro iban una señora y un joven guatemaltecos que también iban rumbo a Copán, lo cual nos tranquilizó un poco.  Ya comenzaba a oscurecer y nosotros no sabíamos si todavía pasaban transportes,  pero teníamos que llegar a la frontera el Florido. Allí mientras esperábamos en medio del camino la suerte comenzó a cambiar, una jovencita nos dijo que todavía pasaba el bus de las siete, el último del día,  y en eso llegó, nos subimos al bus que iba lleno y donde apenas entramos y tuvimos que ir de pie, pero allí una señora bastante guapa y elegante comenzó a platicar con nosotros y nos dijo que nos quedáramos en  el pueblo de Jocotán a pasar la noche y al día siguiente saliéramos temprano rumbo a Copán, nosotros queríamos ya llegar hasta Honduras pero ya no era buena idea pues ya era de noche y no sabíamos si la frontera estaba abierta, así que terminamos quedándonos en Jocotán, lugar que nunca habíamos oído mencionar y que obviamente no estaba entre los planes; la señora también nos recomendó un hotel y unos churrascos para cenar.  Llegamos al pueblo y allí la gente era muy amable el hotel estaba bastante agradable y barato, luego salimos a cenar a la plaza central y era muy bonita, nos sentamos en uno de los puestos y pedimos un churrasco de carne que venía con una papa, cebollitas y pasta de coditos, nos supo delicioso, incluso David el colombiano pidió un segundo plato. Finalmente nos fuimos a dormir al hotel pues al día siguiente había que salir antes de las seis de la mañana rumbo a Copán.


Escrito por David Herrera

 

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