PERDIDOS EN AGUA CALIENTE.
Cuando se está frente algo
desconocido todo puede pasar.
(*Extracto tomado del diario)
Lunes 22 de Junio
…. Finalmente regresamos a Flores, comimos un poco y luego pasamos la
tarde, en la tarde noche David nuestro amigo Colombiano comenzó a plantear la
idea de irnos a Copán en Honduras. En la noche fuimos a ver como estaba la cosa
a una oficina de tours y terminamos convenciéndonos todos, así que había que
subir al cuarto para hacer maletas, y dormir.
Martes 23 de Junio,
Fue un día de locos, para empezar
a las cuatro y media de la mañana en las orillas del lago Petén Itza comenzó a
sonar pólvora en la calle, nosotros dormíamos plácidamente cuando de pronto nos
levantó el estruendo que vino seguido de
un tono que decía: “…estas son las mañanitas que cantaba el rey David, hoy por
ser día de tu santo te las cantamos aquí…… ….” nuestro taxi pasaría a
recogernos a las seis, entonces tratar de reconciliar los últimos minutos de
sueño fue una tarea no muy grata. Como
veinte minutos antes de las seis me levante con la idea de estar a media tarde
en la ciudad de Copán, después de haber cruzado al país hondureño. A las seis en punto llegó el taxi que nos
llevaría a la estación de buses, cuando salíamos de la isla de Flores el sol
apenas venía despertándose, junto con nosotros.
Llegamos a la terminal y esperamos unos veinte minutos para
posteriormente subirnos a un bus que iba hasta el Salvador pero que nos iba a
bajar en un lugar llamado Chikimula. Nos subimos al autobús Luis, mi tocayo
David y yo, cada quien tomo un asiento para poder estirar los pies, aunque no
contábamos con que no tardaríamos mucho tiempo en tener que ceder el otro
asiento a alguien más. El bus se detuvo muchas veces y por periodos de tiempo
prolongados, lo cual hacia muy tedioso el camino. En algún punto se detuvo al
baño y nos dieron veinte minutos para comer algo, fue allí donde le preguntamos
al joven que cobraba sobre que teníamos que hacer al llegar a la terminal de
Chikimula, y fue allí donde comenzó la confusión, pues él nos dijo que no
llegábamos hasta el pueblo pues sobre la carretera tomaba una desviación hacia
el Salvador, y que por ello él nos indicaría donde bajarnos para tomar el colectivo que nos llevaría hasta
la terminal de donde debíamos de tomar un transporte hasta la frontera.
Seguimos nuestro camino pasamos por Río Dulce un lugar muy bonito lleno de
gente, y luego algunos paisajes muy bonitos, pero la gente seguía subiendo y
bajando manteniendo llenos los lugares
dentro del camión. Después de unas horas comenzó la aventura, el chofer se
detuvo en una gasolinera y el joven nos hizo la indicación que nos
bajáramos. Nos volteamos a ver los tres
y salimos a tomar nuestras maletas, apenas le estábamos preguntando al joven cómo
le teníamos que hacer en cuanto paso un colectivo y nos dijo que si íbamos a la
frontera con Honduras, y el maletero nos hizo la seña de que nos subiéramos,
así que tomamos el colectivo el cual nos cobró unos veinticinco quetzales. Ya
eran más de las tres de la tarde y el hambre comenzaba a afectar nuestros
nervios. El colectivo iba lleno y de
pronto se detuvo unos instantes en una calle, allí vendían pupusas, las cuales
eran como unas gorditas de queso o de frijol negro, el David se compró una a
dos quetzales y Luis y yo alcanzamos a reaccionar para pedir una también pues
solo habíamos comido barras de granola y agua. El colectivo siguió su camino
por más de una hora y luego se detuvo en medio de una avenida y el chavillo que
iba cobrando nos dijo indico que nos bajáramos. En cuanto nos bajamos nos
abordaron los locales ofreciéndonos taxi, yo intenté preguntarle a un señor
sobre cómo llegar a Copán, cuando de pronto ya Luis y David iban a subirse a un
taxi, así que lo aborde. El taxi nos
preguntó que si íbamos a la frontera de Agua Caliente y dijo que nos cobraría
cuarenta quetzales por persona; en el taxi iba un joven hondureño el cual
mencionó que de la frontera todavía eran cinco horas más a Copán, pero pues
nosotros supusimos que estaba equivocado. Por fin llegamos a la frontera, nos
indicaron que pasáramos migración y fue allí donde nos dimos cuenta de lo que
había pasado. Los oficiales de migración le sellaron su pasaporte a Luis y en
eso preguntaron sobre nuestro destino, cuando les dijimos que íbamos hasta
Copán, se sorprendieron y nos dijeron que por que habíamos llegado a esa
frontera. Estábamos perdidos en Agua Caliente, desde esa frontera si faltaban
otras cinco horas para Copán y ya eran casi las cinco de la tarde, así que nos
dijeron que lo que debíamos hacer era regresar en colectivos y comenzar a
recorrer un nuevo trayecto, estábamos tan enojados, desconcentrados y
hambrientos, que le pedimos a la señorita que nos anotara en un papel todo lo
que nos estaba diciendo, dicho papelito se perdió varias veces en el resto del
trayecto. Así que íbamos de regreso a la avenida de Chikimula, el taxi nos
cobró otros cuarenta quetzales y luego nos indicó que colectivo tomar, la noche
ya se venía encima así que teníamos que llegar a Copán antes, pero la combi no
iba a salir hasta que estuviera lleno, y cuando digo lleno significa que no
cupiera un alfiler más, pues en una hilera de tres asientos, hacían que se
sentaran cinco y no salíamos hasta que
no hubiera un lugar disponible. Dicho transporte cobró otros veinticinco
quetzales por persona y nos llevó por más de una hora hasta dejarnos de nuevo
en medio de la carretera, lo bueno fue que allí dentro iban una señora y un
joven guatemaltecos que también iban rumbo a Copán, lo cual nos tranquilizó un
poco. Ya comenzaba a oscurecer y
nosotros no sabíamos si todavía pasaban transportes, pero teníamos que llegar a la frontera el
Florido. Allí mientras esperábamos en medio del camino la suerte comenzó a
cambiar, una jovencita nos dijo que todavía pasaba el bus de las siete, el
último del día, y en eso llegó, nos
subimos al bus que iba lleno y donde apenas entramos y tuvimos que ir de pie,
pero allí una señora bastante guapa y elegante comenzó a platicar con nosotros
y nos dijo que nos quedáramos en el pueblo
de Jocotán a pasar la noche y al día siguiente saliéramos temprano rumbo a
Copán, nosotros queríamos ya llegar hasta Honduras pero ya no era buena idea
pues ya era de noche y no sabíamos si la frontera estaba abierta, así que
terminamos quedándonos en Jocotán, lugar que nunca habíamos oído mencionar y
que obviamente no estaba entre los planes; la señora también nos recomendó un
hotel y unos churrascos para cenar.
Llegamos al pueblo y allí la gente era muy amable el hotel estaba
bastante agradable y barato, luego salimos a cenar a la plaza central y era muy
bonita, nos sentamos en uno de los puestos y pedimos un churrasco de carne que
venía con una papa, cebollitas y pasta de coditos, nos supo delicioso, incluso
David el colombiano pidió un segundo plato. Finalmente nos fuimos a dormir al
hotel pues al día siguiente había que salir antes de las seis de la mañana
rumbo a Copán.
Escrito por David Herrera
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